Durante miles de años, neandertales y homo sapiens trataron de aparearse insistentemente. La genética tenía otra idea
En 1856, mientras trabajaban en una cantera de piedra caliza cerca de Düsseldorf, dos trabajadores italianos encontraron una cuenca llena de huesos. Pensaron que eran los restos de un oso y se los acercaron a un profesor de una ciudad cercana, conocido por ser coleccionista de huesos. No tenían ni idea de lo que estaban a punto de provocar. El antecedente. Cuando vio los huesos, Johann C. Fuhlrott se dio […]